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EL SANTO ROSARIO

Los Misterios del Santo Rosario
Meditaciones de la Verdadera Vida en Dios

Los Misterios Gozosos
Los Misterios Luminosos 
Los Misterios Dolorosos
Los Misterios Gloriosos 

… vengan con alegría a rezar el Rosario. El hombre rico no responderá, pero el hombre pobre vendrá a Mi con su Rosario y, en su pobreza, Yo lo escucharé mientras ora esta sencilla oración. Ya que todo lo que es pobre y sencillo es mortal para Satanás, quien es la Vanidad misma. Esta es una de las razones principales por las que Satanás odia el Rosario. (18 de marzo de 1991)

Los Misterios Gozosos del Rosario
Meditaciones de la Verdadera Vida en Dios

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1. La Anunciación (Lc 1,26-38 ; Mt 1,18-25)

Que el mundo entero se arrodille ante Ella que lleva el Nombre Sagrado: Madre de Dios. En Su Vientre Inmaculado, Ella Me glorificó a Mí, al recibirme, el Cordero sin mancha, haciendo un santuario para el Santuario. Ven y canta una nueva canción en Su Honor. Que todos los que viven en la tierra veneren Su Inmaculado Corazón, el Altar en el que Yo fui concebido y donde también Me convertí en Hombre-Dios. […] Aquel día en que fui concebido por el Espíritu Santo en Su Vientre virginal, todos los demonios se paralizaron, con terror […] (25.3.96) Cuando Yo, Dios, descendí para ser concebido por el Espíritu Santo y nacer de la Virgen María, ¡Yo vine a Mi cielo! Descendí de un cielo al otro, dejé un trono para sentarme en el otro. (3.4.96)

2. La Visita de la Virgen María a su Prima Santa Isabel (Lc 1,39-55)

[…] Hoy, como ayer, cuando el Amor Más Perfecto pasa por encima de la tierra, escoltada por Mis Ángeles, cuyos ojos nunca cesan de admirar a la Admirable, a la Más Santa de todas las Vírgenes, maravillándose de la Belleza de la Obra Maestra de Mi Padre, cuando Ella pasa sobre la tierra, Ella interviene amorosamente y responde a sus súplicas. […] canta un nuevo himno al Himno de la Santísima Trinidad. Canta y di: “¡Hermanos! ¡Hermanas! Vengan y sean cubiertos por el Manto de Gracia en la Gracia. Vengan y sean cubiertos por la Luz de la Reina. Vengan, seamos eclipsados por la Única que fue cubierta por la sombra del Espíritu Santo. […] Vengan a la Única, tan Bendita, que muestra Su Amor Maternal a Sus hijos enseñándoles el camino hacia el cielo. (25.3.96)

3. El Nacimiento de Jesús (Mt 2,1-12 ; Lc 2,1-20)

Hoy, Yo quiero mostrarte, en Mi gran Amor, el Corazón de Mi Madre. […] Entonces, amigo Mío, entenderás lo que es la Virtud, y cómo en este Virtuoso Corazón Virginal, Yo, Dios, Me hice Hombre-Dios. Verás a la Madre de tu Salvador, Madre de los profetas, Madre de los discípulos, Madre de carismas, Madre de Triunfo, Madre de gracias ilimitadas, Madre de inigualable Redención… […] al mismo tiempo, en el cielo, una gran multitud del ejército celestial, estaba alabando a Dios y cantando: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y paz a los hombres que gozan de Su favor”. (25.3.96)  La Virgen de las vírgenes, la Santísima, por siempre ahora en el Cielo, Mi Madre, continúa siendo proclamada en el Cielo como: Mi Madre. (3.4.96) Que el mundo entero se arrodille ante Ella que lleva el Nombre Sagrado: Madre de Dios. (25.3.96)


4. La Presentación de Jesús (Lc 2, 22-38)

¿Cómo puede negársele a este Corazón, que llevó a tu Rey, cualquier cosa que Me pida? […] Levántate y alza tus ojos a esta radiante visión de Su Corazón, que tantos profetas quisieron ver en su tiempo, pero que no vieron. […] ¿No has oído cómo las naciones vendrán a Su Luz y que los reyes vendrán a Su albeante resplandor, cuando al final Su Corazón triunfe junto con el Mío? Misterio para los ricos de corazón, pero para los pobres y los humildes una Bendición largamente esperada. Vengan a la Corredentora de su Redentor cuyo Corazón, ardiendo de Amor, fue ofrecido para ser traspasado, también, por ustedes. (25.3.96)


5. Jesús hallado en el Templo (Lc 2,40-51)

¿No han notado cómo Su Inmaculado Corazón está proclamando Mi Palabra a todos ustedes y preparando Mi Reino? ¿No han notado cómo el Corazón de su Madre Bendita está instruyendo a Sus hijos y formándolos Corazón-a-corazón para que todos estén preparados para Mi Reino? ¿No han notado cómo, desde Su Tesoro, Ella los está perfeccionando en Su Corazón para Mí? Yo le he dado a la Reina del Cielo y de la tierra, todas las joyas de la Sabiduría en Su Corazón, y de este tesoro, Ella da abundantemente Sus gracias para sacarlos del poder de la oscuridad y hacer de ustedes grandes santos y apóstoles, y grandes guerreros para unirse a Ella en esta gran batalla de sus tiempos. Con Su amor Maternal, la Reina del Cielo busca todas las vías para obtener su libertad, para que se ganen el Cielo. (3.4.96)

Los Misterios Luminosos del Rosario 
Meditaciones de la Verdadera Vida en Dios

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1. El Bautismo de Jesús en el Río Jordán (Mateo, 3,13-17)

Hay un Bautismo por venir y ¡qué gran bautismo ése será! Jesús bautizará la tierra con FUEGO… por eso, ahora es el tiempo del arrepentimiento; ahora es el tiempo de la reconciliación. Yo les digo, queridos hijos, que el sacrificio que Dios pide de ustedes, hoy, es que cambien sus vidas y vivan santamente. Dios le está pidiendo a cada alma que se ARREPIENTA. (23.4.93) Un Bautismo de Fuego se acerca a ti, ¡creación! Un bautismo tan anhelado, que hará otra vez todas las cosas nuevas. Hija, proclama el Reino de Dios y no permitas que nadie te lo impida… ¡Pide que la Fuente de Agua Viva venga sobre ti como un Manantial para que te refresque! (17.7.96) Mi Iglesia aún debe recibir un Bautismo, y ¡cuán grande es mi aflicción hasta que éste termine! Este bautismo vendrá del cielo, las nubes lloverán y lo dejarán caer. No has leído, discípula Mía: “que la tierra se abra para que brote la salvación; que la liberación, que Yo, Yahvé, crearé, brote también”? (20.9.96) Mi Espíritu Santo desciende desde el más alto cielo incendiando la tierra como un beso bautismal… Yo, que soy el Autor de inestimables maravillas, estoy a punto de abrir los cielos y dejarles conocer los misterios de Mi Propósito: la efusión de Mi Santo Espíritu, Quien Es la Promesa escrita en las Escrituras, y Quien actuará sobre Mi creación, como nunca antes en la historia, levantándolos a todos hasta el cielo, acercando todo sobre la tierra tan cerca del cielo como pudiera ser posible. (25.2.98) Ven y aprende: en las tribulaciones, Yo siempre estoy con ustedes. Yo soy su Consolador y, donde hay desesperación, Yo consuelo y sano. Yo soy el Dador de Vida y con Mi beso bautismal soplo sobre ustedes, Yo los renuevo; Yo los renuevo para que sus inclinaciones naturales, que son tan opuestas a Dios, y tan humanas y mundanas, conduciéndolos a la muerte, puedan ser transformadas y deificadas en Mi Divinidad y Mi Nobleza, y llegar a ser como las de los ángeles y santos. (7.6.98)

2. Las Bodas de Caná (Juan 2,1-12)

He hecho grandes cosas por la Mujer Vestida de sol, para que desde ese día en adelante, cuando Mi Espíritu La cubrió, todas las generaciones la llamarían Bendita… ¿Quién les dice que Yo no La escucharé? ¿No intercedió su Madre en Caná?…. Ese signo estaba destinado para todas las generaciones por venir. La Mujer adornada con el sol, adornada con Mi Santo Espíritu, Tres veces Santo y Quien llena el mundo, figura como Madre de Dios. (27.1.96)


3. La Proclamación del Reino de Dios y el llamado a la conversión (Marcos 1,15)

Dios viene a todos ustedes, incluso a los más miserables; regresen a Dios y Él volverá a ustedes. Hagan su morada en Su Corazón, como Él hace Su Morada en el suyo. Sepan que sin oraciones fervientes, no podrán ver el Reino de Dios. Su Reino sobre la tierra está al alcance de su mano. Recuerden que lo que Dios desea de ustedes es un cambio de corazón. No tengan miedo de reconocer sus pecados. Vivan y practiquen el Sacramento de la Confesión. (23.4.93) En cuanto a la venida del bautismo de Fuego, el Señor vendrá en un Fuego llameante para extirpar de la Tierra, y quemar de raíz, toda la maldad de este mundo que está sumergido en el vicio. Continúen proclamando, por todo el mundo, el Reino de Dios y que Nuestros Mensajes tienen como objeto conducirlos al arrepentimiento. (26.4.93) Yo adornaré esta Tierra con la Primavera, Mi Primavera. ¿Qué es la Primavera de Yahvé? Mi Primavera, amados Míos, llegará cuando toda Mi creación esté brillando con una luz radiante. En el bautismo de la Purificación serán reformados a su primera imagen. En esta Purificación, todos anhelarán una estrecha unión de amor Conmigo, y sus corazones, llenos de ardor, buscarán la Verdad, el Camino y la Vida. Y en la Verdad, donde se gustarán sabores embriagadores, su alma, dotada de Mi Espíritu de Gracia, será perfeccionada; ya no existirá más su imagen de oscuridad, porque Yo, su Esposo, y el más Bondadoso de los padres, estaré brillando sobre ustedes. El Amor está en Su camino de regreso para restaurar Su Reino; este será el reinado de Mi Reino en la Tierra y Mi Voluntad se cumplirá en la Tierra como en el Cielo. Por eso, ahora es el tiempo del arrepentimiento. (25.2.98)


4. La Transfiguración (Lucas 9, 28-36)

En muy poco tiempo, Mi Iglesia será renovada, transfigurada y resucitada, como Yo, el Señor, fui Resucitado… Yo les prometo que Mi Iglesia revivirá y Yo la renovaré y la transfiguraré, como Yo fui transfigurado… y la Pureza será su Antorcha para conducir a todos aquellos que han profanado Mi Nombre, en Su Luz y purificarlos. Ya que Yo, el Señor de los Señores, el Cordero, estaré viviendo en Ella. (16.8.88) Yo, solemnemente, les pido que oren con su corazón. Ayunen, arrepiéntanse, ámense los unos a los otros, renuévense ustedes mismos, en una porción, completamente nueva, para que Yo pueda mostrar Mi Gloria a través de su transfiguración. (17.7.89) Mi Fuego ya está viniendo sobre ustedes, desde el Cielo, consumiéndolos con Mi Gran Amor. Yo propagaré este Fuego devorador, de nación en nación, transfigurando su maldad en amor… Esta Hora Sagrada de Mi Fuego se propagará entre ustedes como un horno ardiente y serán llenados de Mi Fuego de Amor, el Fuego de Mi Santo Espíritu, semejante al del último Pentecostés. Yo los renovaré, ensanchando Mi Reino de Verdad, de Unidad, de Justicia, de Paz y de Amor, así que ¡alégrense! ¡Exulten con todo su corazón, Mis bienamados!… Serán purificados por Mi Fuego de Amor. (6.9.89) Como en la Transfiguración, Yo transfiguraré Mi Iglesia para que tenga toda la gloria radiante de Su juventud, como en Sus días nupciales. (20.10.90) Ustedes serán transfigurados con la efusión de Mi Espíritu Santo. (19.12.90) Mi Espíritu Santo hará Su Morada en ustedes, transfigurándolos para que se conviertan en Su Ciudad Santa, Su Dominio y Su Propiedad. El mundo del presente se irá y Mi Voluntad en la Tierra se hará, como en el Cielo. El Amor descenderá como Amor y Yo, el Dios nunca visto, Me volveré Visible, dentro de su corazón. (13.5.91) Yo transfiguraré sus cuerpos miserables en copias de Mi Cuerpo Glorioso, entonces, verán brotar el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra. (24.10.91) Una vez que Mi Espíritu Santo los rodee, todos serán transfigurados. (24.11.91) Yo estoy de regreso para transfigurar Mi creación entera en la bondad y en la santidad de la Verdad. (21.12.92)


5. La Institución de Eucaristía (Juan 13)

Ámenme puramente y honren Mi Sagrada Eucaristía. (27.3.87) ¿Cómo es que tantos de ustedes dudan de Mi Sagrada Presencia en la Hostia? Mi Sagrada Eucaristía no debería ser desestimada o tratada como si Ésta no fuera Sagrada. Si tan sólo comprendieran, plenamente, lo que Yo les estoy ofreciendo y a Quién están recibiendo dentro de ustedes, Me bendecirían sin cesar. ¡Miren! Incluso Mis Ángeles, que los contemplan desde lo Alto, desean este alimento que ustedes pueden tener, pero ellos no; sin embargo, muchos de ustedes parece que no perciben Su Plenitud. Yo soy el Prisionero del Amor detrás de cada Tabernáculo, que aguarda y espera verlos venir. (29.9.89) La Unidad es compartir la Sagrada Comunión y creer en Mi Presencia Real, en la Sagrada Eucaristía. (13.4.91) Sean constantes en sus confesiones, pequeños hijos, para que puedan venir y recibirme en la Sagrada Eucaristía, tan frecuentemente como puedan. (2.8.91) Mi Reino sobre la tierra es Mi Iglesia y la Eucaristía es la Vida de Mi Iglesia, esta Iglesia que Yo Mismo les he dado. (14.11.91) Acérquense a Mí, ustedes que Me desean y Yo los alimentaré, ofreciéndoles Mi Corazón, en la forma oculta de la Eucaristía, para transfigurarlos en un Tabernáculo Vivo. (25.10.94) Yo soy la Verdad y Mi Reino sobre la tierra es Mi Iglesia y Mi Iglesia es Mi Cuerpo que llena toda la creación; y la Vida de Mi Iglesia es Mi Sagrada Eucaristía, el Camino a la vida eterna. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. (10.12.95) Permanezcan fieles a la Institución de Mi Eucaristía, reconociéndome en Mi Cuerpo. (22.10.96) Yo les revelo Mi Gracia y se les ha dado la salvación, a través de Mi Hijo, Jesucristo: Con el fin de liberarlos, Él se sacrificó a Sí Mismo por ustedes; para que compartan una Vida Divina, Él instituyó la Sagrada Eucaristía para santificarlos y compartir Su Cuerpo y Su Sangre. Ustedes no estáis compartiendo un pan o vino cualquiera, sino que están compartiendo a Dios Mismo… El Dios Inaccesible es Accesible a ustedes, el Dios Invisible es Visible a ustedes y está dispuesto a divinizarlos. ¡Él, cuya grandeza sobrepasa todas las fuerzas angélicas y todos los seres y todo lo que ha sido creado, está a su disposición, creación! Dios Mismo se les ofrece para devolverles su divinidad, divinizando su alma para entrar en la Vida Eterna. (30.6.99) Yo voy a reedificar Mi Eucaristía en las casas que han sido despojadas de Mi Presencia, y se volverán santas… Les digo, les digo a todos ustedes: Mi Espíritu será derramado sobre la Tierra para inundarlo con el roció del Cielo y el pasto de la Tierra se volverá más verde y los árboles florecerán y su follaje será hermoso y sus frutos abundantes. (16.10.2000)

Los Misterios Dolorosos del Rosario 
Meditaciones de la Verdadera Vida en Dios

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El Autor del Cielo y de la Tierra, el Autor de la Gracia, encontró Su Cielo en el Cielo, Su Gracia en la Gracia, para venir en la condición de un Esclavo. Yo vine en Prodigiosa Humildad para servir y no para Ser servido. Yo, el Redentor de toda la humanidad, el Mesías Prometido, vino con la Imagen Perfecta de Mi Sagrado Corazón, para compartir las tristezas, las alegrías, los sufrimientos, el martirio, las maravillas, las traiciones, las agonías, las flagelaciones, la perforación y la Crucifixión….. Juntos, Nuestros Corazones, expiaron. Todos los momentos que Mi Santa Madre pasó en la Tierra, fueron un himno perfecto de amor, caridad, humildad y pureza. (25.3.96)


1. La Agonía en el Huerto (Mateo 26,36-50; Marcos 14,32-46; Lucas 22,39-48; Juan 18,1-8)

Encuéntrame en Gethsemaní, la siguiente vez que nos reunamos, Yo te revelaré Mis Angustias, Mis Sufrimientos y Temores de esa noche. (16.5.87) ¡Oh, Gethsemaní! ¿Qué tienes que revelar, sino miedos, angustias, traiciones y abandonos? ¡Gethsemaní, tú has vaciado a los hombres de ánimo, tú has retenido en tu aire mucho silencio y Mis Agonías para toda la eternidad! ¿Gethsemaní, qué tienes que decir, que no fue dicho? Tú has sido testigo en la Santidad del silencio, de la traición a tu Dios; tú has sido testigo de Mí. La hora había llegado, las Escrituras iban a cumplirse. Hija, Yo sé que muchas almas creen en Mí, como si Yo Fuera nada más un mito. Ellos creen que Yo existí, solamente en el pasado. Para muchos, Yo Soy una Sombra Pasajera, ahora eclipsada por el tiempo y la evolución. Muy pocos se dan cuenta de que Yo existí en Carne sobre la Tierra y de que Yo existo, ahora, entre ustedes. Yo Soy Todo lo que fue y será. Yo conozco sus miedos, Yo conozco sus angustias, Yo conozco sus debilidades. ¿No he Sido Yo, Testimonio de todas esas debilidades en Gethsemaní? Hija, cuando el Amor oró en Gethsemaní, miles de demonios fueron estremecidos, demonios asustados huyeron. La hora había llegado: el Amor estaba glorificando al Amor. Oh, Gethsemaní, testigo del Traicionado, testigo del Abandonado, levántate, testigo, y da testimonio. Hija, Judas Me traicionó, ¿pero, cuántos más, como Judas, todavía Me traicionan? Yo supe, instantáneamente, que ese beso se propagaría entre muchos, durante generaciones por venir. Ese mismo beso Me será dado, de nuevo, una y otra vez, renovando Mi Tristeza, desgarrando Mi Corazón. Vassula, ven, déjame ser Consolado, déjame descansar en tu corazón. […] Ámame, hija, en Mis Tormentos de Gethsemaní. Yo Fui engañado por uno de los Míos, uno de Mis Bienamados, y hoy, todavía, recibo indignidades, recordando Mis Agonías del pasado. Mi Corazón hinchado y lleno de Amargura […] Mi Sudor de la Agonía se derramó fuera de Mi, como grandes Gotas de Sangre. […] el suelo absorbió aquéllas Gotas, pero, hoy, el suelo, más seco que nunca, necesita irrigación. (17.5.87)


2. La Flagelación (Mateo 27,26; Marcos 15,15; Juan 19,1)

Pronto, y esto es en su tiempo, cuando serán cubiertos por su propia sangre, entonces, Yo, como Juez les recordaré de la sangre que estaban llevando en sus manos, por haber prohibido a tantos el recibir Mis Gracias, a través de este Recordatorio de Mi Palabra. Ustedes son como los Romanos […] ¿Van a decir, entonces, como Pilatos: “Soy inocente de esta sangre” y van a lavar sus manos en agua perfumada? Ustedes se rehúsan a aceptar el antídoto de la muerte, se rehúsan a reconocer Mi Palabra, dada por Mi Espíritu Santo, en sus días. (19.1.95)

Cuando acabaron de flagelarme, escupieron sobre Mí, y Me dieron varios golpes violentos en la Cabeza, dejándome aturdido. Me dieron patadas en Mi Estómago, dejándome sin aliento, haciéndome caer sobre la tierra, gimiendo de dolor. Me tomaron como juguete de su diversión, dándome patadas, uno por uno. Yo estaba Irreconocible; Mi Cuerpo Estaba Quebrantado, así como lo estaba Mi Corazón. Mi Carne, que había sido desgarrada, colgaba sobre todo Mi Cuerpo. Uno de ellos Me arrastró, porque Mis Piernas no podían sostenerme más… (9.11.86) ¿Me merezco esto? (17.6.87)

3. La Coronación de Espinas (Mateo 27,27-30; Marcos 15,16-20; Juan 18.7; Juan 19,2-15)

Después, Me vistieron con una de sus túnicas, me arrastraron, renovando sus golpes, Me pegaron en el Rostro, Me quebraron la Nariz y Me atormentaron. Yo, hija, escuché sus insultos. Sus voces resonaban con tanto odio y sorna, aumentando Mi Copa. Yo los escuché decir: “¿Dónde están tus amigos, mientras que su rey está con nosotros? ¿Son todos los Judíos son tan traicioneros como éstos? ¡Miren a su rey!”. Y Me coronaron con una corona de espinas trenzada, hija, diciendo: “¿Dónde están tus Judíos para aclamarte? Tú ERES rey, ¿o no? ¿Puedes imitar a un rey? ¡SONRÍE! No llores. Tú eres rey ¿o no?. Entonces, compórtate como tal”. (9.11.86) Ellos arrancaron parte de Mi Barba; lastimaron Mi Ojo derecho. (9.9.87) …cuando ustedes estén cubiertos con su propia sangre, entonces, Yo, como Juez, les recordaré de la sangre que estaban llevando en sus manos, por haber prohibido a tantos el recibir Mis Gracias, a través de este Recordatorio de Mi Palabra. Ustedes son como los Romanos, coronándome, diariamente, con espinas… (19.1.95)


4. Jesús con la Cruz a Cuestas (Mateo 27,31-33; Marcos 15,20-22; Lucas 23,26-32; Juan 19,16-17)

Ellos ataron Mis Pies con cuerdas y Me gritaron que caminara hacia donde estaba Mi Cruz. Hija, Yo no podía caminar, ya que Me ataron los Pies; entonces, ellos Me arrojaron al suelo y Me arrastraron del cabello, hasta Mi Cruz. Mi sufrimiento era intolerable; partes de Mi Carne, que colgaban por la flagelación, fueron arrancadas. Luego, aflojaron las ataduras de Mis Pies y Me patearon para que Me pusiera de pie y levantara Mi Carga, sobre Mis Hombros. Yo no podía ver dónde estaba Mi Cruz, porque Mis Ojos estaban llenos de Mi Sangre, que caía por Mi Rostro, por las espinas que habían penetrado Mi Cabeza. Así que ellos colocaron Mi Cruz sobre Mis Hombros, y Me empujaron hacia la puerta. Hija, ¡Oh, qué pesada estaba Mi Cruz que tuve que cargar! Avancé a tientas, guiado por el látigo, detrás de Mi. Yo trataba de ver el camino, a través de Mi Sangre que Me quemaba los Ojos. Entonces, sentí que alguien limpiaba Mi Rostro. Mujeres en agonía se acercaron, lavando Mi Rostro Hinchado; Yo las escuché llorar y lamentarse, las sentí, y pronuncié: “Sean benditas”. “Mi Sangre lavará todos los pecados de la humanidad”. Mira hija, ha llegado el tiempo de su salvación”. Yo Me arrastré para ponerme de pie; la muchedumbre se desencadenó; Yo no vi a ningún amigo alrededor de Mí, nadie estaba ahí para consolarme; Mi agonía parecía aumentar y caí a tierra. Temiendo que Yo expirara antes de la Crucifixión, los soldados le ordenaron a un hombre, llamado Simón, que cargara Mi Cruz. Hija, no fue un gesto de bondad o compasión, sino para mantenerme Vivo, para la Cruz. (9.11.86)


5. La Crucifixión (Mateo 27, 34-61; Marcos 15, 23-47; Lucas 23, 33-56; Juan 19,18-42)

Al llegar al Monte, Me arrojaron a tierra, arrancándome Mis Vestiduras, dejándome Desnudo a la vista de todos. Mis Heridas se volvieron a abrir y Mi Sangre fluía sobre la tierra. Los soldados Me ofrecieron vino mezclado con hiel. Lo rechacé, porque ya tenía la profunda amargura que Me dieron Mis enemigos. Rápidamente, Me han clavado, primero los puños y después de permitir que los clavos Me fijaran a Mi Cruz, extendieron Mi Cuerpo Quebrantado, y con violencia, clavaron Mis Pies. Hija, oh, hija qué sufrimiento, qué agonía, qué tormento de Mi Alma. Abandonado por Mis Bienamados, renegado por Pedro, sobre quien fundaría Mi Iglesia, renegado por el resto de Mis amigos, Sólo, abandonado a Mis enemigos, Yo lloré, ya que Mi Alma Estaba llena de dolores. Los soldados erigieron Mi Cruz, colocándola en el hoyo. Contemplé a la muchedumbre desde donde Yo Me encontraba, apenas y podía ver con Mis Ojos Hinchados, Yo observé al mundo. No vi ningún amigo entre aquéllos que se burlaban de Mï, ninguno estaba ahí para consolarme. “¡Dios Mío, Dios Mío! ¿Por qué Me has Abandonado?”. Abandonado por todos aquéllos que Me amaban. Mi Mirada se posó sobre Mi Madre, Yo la miré y Nuestros Corazones hablaron: “Yo Te entrego a Mis hijos bienamados para que sean, también, Tus hijos. Tú Serás Su Madre”. (9.11.86)

Yo grité desde Mi Cruz. Fue el Último Grito que di cuando Era Carne, un Grito lleno de sufrimientos, dolores y amargura resonando de las profundidades de Mi Alma, atravesando las Alturas del Cielo. Hizo que temblaran las entrañas de la Tierra y rasgó en dos los corazones de aquéllos que Me amaban, como rasgó el velo en el Templo. Levantó a muchos de Mis devotos seguidores, como levantó a los muertos de sus tumbas, destruyendo la tierra que los cubría, y así como destruyó al mal. Grandes truenos estremecieron los mismos Cielos en las Alturas, y cada ángel, temblando, cayó en postración y Me Adoraron en silencio total. Mi Madre, de pie, cerca, al escuchar Mi Grito, cayó al suelo, sobre Sus Rodillas y se cubrió el Rostro, llorando, llevando ese último Grito con Ella, hasta el Día de Su Dormición. Ella sufrió…. (29.4.87)

Todo estaba terminando, la Salvación estaba cercana, Yo vi los Cielos abrirse y cada ángel se mantenía derecho, en silencio: “Padre Mío, entre Tus Manos entrego Mi Espíritu. Yo Estoy contigo, ahora”. (9.11.86) Yo tengo amargura, todavía Estoy sufriendo por tantas iniquidades del mundo, la maldad, la ilegalidad y el egoísmo. Mi Grito está creciendo más fuerte cada día. Yo Fui Abandonado Sólo en Mi Cruz, Dejado Sólo para llevar los pecados del mundo en Mis Hombros, Sólo para sufrir, Sólo para morir, derramando Mi Sangre, La Cual cubrió al mundo entero, redimiéndolos, Amados Míos. Ese Mismo Grito está ahora, en la Tierra, como un eco del pasado. ¿Estoy viviendo en las sombras del pasado? ¿Fue Mi Sacrificio en vano? ¿Entonces, cómo es que no pueden escuchar Mi Grito desde la Cruz? ¿Por qué cierran sus oídos y lo disipan? (29.4.87)

Los Misterios Gloriosos del Rosario
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1. La Resurrección (Mateo 28,1-15; Marcos 16,1-18; Lucas 24,1-12; Juan 20,1-28)

Yo soy la Resurrección, y sólo, a través de Mí, encontrarán la vida, la Vida Eterna. (8.8.88) Yo, verdaderamente, les digo esto: “Yo soy la Puerta a la Vida Eterna; el que crea en Mí, aunque estuviera muerto, vivirá. Yo soy la Resurrección”. (10.1.89Yo Soy La Resurrección y cada nación Me Glorificará y Me alabará.(13.8.89) Yo Soy la Resurrección y la Vida y Yo les prometo que el Día de la Devoción, ya no está lejos. Sus muertos vendrán a la vida, de nuevo, y todos los que todavía yacen bajo la tierra, y están enterrados por sus pecados, Yo los levantaré, de nuevo, a la vida. (29.8.89) La muerte será precipitada, victoriosamente, ante el Resucitado, porque Yo Soy la Vida. Yo soy la Resurrección y la Vida en Sí Misma y, cualquiera que viene a comer Mi Carne y a beber Mi Sangre tendrá vida eterna. (7.12.89) Yo soy la Resurrección que trae a los muertos a la Vida. (15.2.90) Yo Soy la Resurrección, si alguien cree en Mí, incluso cuando muere, vivirá. (12.4.90) Yo Soy la Resurrección y resucitaré a muchos más de ustedes, como Yo te resucité a ti. (12.8.91) Yo Soy la Resurrección y la Vida, Yo vengo a resucitar su devoción a Mi Sagrado Corazón y al Inmaculado Corazón de su Madre… (3.3.92) Yo Soy la Resurrección y Yo levantaré todo lo que he escrito, a través de tu mano, para que todos crean que la ‘Verdadera Vida en Dios’ no fue escrito por la carne, sino por el Espíritu de Gracia. (10.11.95) …dejen que sus corazones sean santos, dejen que sus corazones proclamen al Cristo Resucitado. […]

El Espíritu de Gracia está sobre ustedes y cada uno de ustedes ha recibido una Gracia especial: Estas Gracias especiales les fueron dadas para el beneficio de la Iglesia, para proclamar un Cristo Resucitado, algo que en sus días es considerado como falso; ustedes deben romper esta barrera de falsedad que está siendo construida. (4.9.96) …ven y escribe esto: “¡Christos Annesti! ¡Alithos Annesti!”. Sí, Cristo ha Resucitado y esto es lo que Dios quiere que le digas a todos. Declara a este mundo agonizante, que Mi Hijo, verdaderamente, ha Resucitado. Predica a un Cristo Resucitado, Mi ángel, porque muchos, en tu generación, no reconocen esta verdad, debido a su racionalismo. (12.4.97) Haz que el mundo Nos conozca y recuérdales que la Palabra de Dios está Viva y Activa. Proclama a un Cristo Resucitado, Supremo en todo y por encima de todo, y que Él viene, en sus días, para recordarles de la Esperanza y la Promesa. Proclama un Cristo Resucitado, Presente, todo el tiempo y entre ustedes, pero también, dentro de ustedes; un Cristo Resucitado, Rico en Gracia y Estimado más que los cetros y tronos, y que en Su Divinidad se encuentra Un Poder, Único en Pureza e Inmaculado, Todopoderoso y Amantísimo del hombre, Instrúyelos sobre los Misterios que yacen dentro de Mi, pero cómo los revelo a los pobres de espíritu y a aquéllos que se acercan a Mí, con pureza de corazón. (9.9.97) Continúa proclamando un Cristo Resucitado y Llena, llena el mundo entero con fruto. (25.9.97)

2. La Ascensión (Lucas 24,39-53; Marcos 16,19-20; Hechos 1,6-9)

Vengan al siguiente Misterio, cuando Yo ascendí al Padre; amados, oren. (4.12.89) Mis pequeños niños, Yo soy Su Madre Celestial, la Madre de su Salvador, la Madre de su Redentor. Hoy, los invito a todos a buscar las cosas que están en el Cielo. Yo les pido que se aparten de los principios de este mundo y levanten sus cabezas hacia el Cielo. Busquen todo lo que es Celestial, busquen la Luz y la Luz no les fallará. Agraden a Dios y vuélvanse a Él; no se aferren al mundo, aférrense a Aquél que guiará sus pasos al Cielo. Ah, amados hijos, ¿no han entendido todavía? El Cielo es su Hogar y la tierra es su preparación, su preparación para conocer a Dios. Dios les ha dado el Don de Su Amor, ¿no responderán a Su Don? (31.1.90)


3. Pentecostés(Hechos 1,14; 2,47)

¡Entren ahora, en Mi tercer Misterio, cuando Mi Espíritu Santo descendió como lenguas de Fuego. Oren por el Pentecostés que viene; su generación ya siente los dolores de Su Nacimiento. La noche ya casi termina, el amanecer pronto va a comenzar, y cuando Lo haga, el mal que ha rondado, con facilidad en la noche, huirá al amanecer. Sí, en verdad, Mi Espíritu de Gracia será derramado sobre toda la humanidad y su generación será alimentada, directamente, por Mí. Serán enseñados y guiados por Mí, e incluso Mis santos y Mis ángeles, en lo Alto, los encontrarán en cada esquina de la calle, ¡Yo derramaré sobre ustedes Mi Pan . ¡Regocíjense y alégrense! Yo el Señor, soy la Luz del mundo; dejen que aquéllos que tienen oídos escuchen. Tengan valor, el amanecer estará pronto con ustedes. Vengan, mediten…. (4.12.89) Yo Soy el Espíritu Santo de la Verdad, Yo Soy el Recordador de Mi Palabra, que viene a ustedes y los despierta de su sueño profundo. Ha sido dicho que Mi Espíritu de Gracia será derramado, abundantemente, sobre toda la humanidad y que sus hijos e hijas profetizarán. Todo lo que las Escrituras dicen se está cumpliendo. Yo los estoy preparando desde el Cielo, para que reconozcan la Verdad. Yo estoy animándolos mostrando portentos en el Cielo y en la Tierra; Yo le estoy dando visiones al pobre y al pequeño; Yo estoy enviándoles a Mi Madre para instruirlos, como Maestra, en diferentes naciones. (12.4.90)


4. La Asunción (Apocalipsis 2,11)

Ahora, viene el cuarto Misterio, La Asunción de Mi Amada Madre; sean benditos y mediten….. (4.12.89) Yo vine a este Santo Corazón, imagen y semejanza de Mi Sagrado Corazón, para hacerme Hombre-Dios, para seguir Sus pasos y para que luego Ella siguiera los Míos. He dicho que Ella y Yo compartimos todo hasta el camino hacia la Cruz. Nuestra unión era tan íntimamente perfecta que no necesitábamos hablar, pues el mismo lenguaje estaba en Nuestro Corazón. Mis palabras y Mis pensamientos no necesitaban ser llevados a Ella en Mi ausencia. En el poder supremo de Mi Espíritu Santo, todo era sabido por Ella. En Su Corazón virginal todo era conocido por ella, pues Ella poseía a Dios y Dios la poseía a Ella. De este modo, su alimento diario era la Voluntad del Padre Eterno. (25.3.96) Sus Pensamientos, desde el Día de la Concepción, siempre estuvieron en Unión con Mis Pensamientos; Su Corazón, en sumisión total a la Voluntad de Mi Padre, fue una Oración Incesante, un Himno de Amor Incesante, una Adoración a Mí, Su Dios Trino, pero Uno, en la Unidad de Esencia. (3.4.96)


5. La Coronación de María en el Cielo (Apocalipsis 12,1)

Bendita, entremos, ahora en el quinto Misterio, donde Yo, el Señor corono a Mi Madre y La nombro Reina del Cielo. Hija, Yo deseo que reflexiones acerca de este Misterio Glorioso. (4.12.89) …¿quién Me ha exaltado más? Yo voy a decirte quién Me ha exaltado más que nadie: la Nueva Eva lo ha hecho. ¡Sí! La Mujer adornada con el sol, de pie sobre la luna, y con la corona de doce estrellas en Su Cabeza, pues Yo, que creé el cielo y todo lo que hay en él, y la tierra y todo lo que ella contiene, y el mar y todo lo que él guarda, La he colocado a Ella por encima de todas estas cosas. La Reina del cielo está siempre en la presencia del trono del Altísimo. La grandeza de Su Nombre no es menor que la altura del cielo sobre la tierra, Su Nombre, envuelto en un manto de luz. Que el mundo entero se arrodille ante Ella que lleva el Nombre Sagrado: Madre de Dios […] “¡Oh Obra Maestra de Mi Padre! ¡Oh Sublime Obra Maestra de Yahvé! ¡Esposa de Mi Espíritu Santo! ¡Mi Radiante Tabernáculo! ¡Tu Corazón Bienamado de la Bienamada, es Uno con los Nuestros! Tu Corazón es Mi jardín cerrado, una fuente sellada. Tu Corazón es una Fuente que hace fértiles los jardines. Tu Corazón, Tú la Adorable, es Mi Trono, en el que he sido honrado. Corazón del Corazón, al que Yo coroné en Nuestra presencia y en presencia de toda Mi corte celestial. ¿Cómo puede alguna de Mis criaturas negar Tu Corazón? Tú, el Arca de poder, toda vestida de virtudes, Mi Nueva Canción, Mi Arpa, Mi Ciudadela, en la que el Hacedor del cielo y de la tierra es arrebatado por Tu magnificencia. Tú, que estás en Nuestra Presencia, estás siempre tan cerca de todos los que te invocan […] considera Su Corazón Corredentor, considera el Deleite de Mi Corazón, saliendo como la aurora para iluminar la tierra en su oscuridad. Considera el Corazón de la Reina que brilla sobre la humanidad, más brillante en Su Resplandor que todas las constelaciones juntas. Más resplandeciente que el sol. Radiante como Mi Gloria por Su perfección única. Considera el Tabernáculo de tu Dios. Considera y estima altamente, como Yo estimo a Mi Trono. No preguntes: “¿Cómo puede ser que el Altísimo le haya asignado a Ella un trono tan alto en sus Cortes Celestiales?” Mira, no sólo La he destinado a Ella como la Reina de Mis Ángeles y de Mis criaturas, sino que La he destinado para ser Mi Trono. La Reina del cielo y de la tierra es el Trono del Rey de reyes, pues Yo, el Señor de Todo La he puesto a Ella, en primer lugar, en Mi Sagrado Corazón. Nacida para ser Mi Corona de Esplendor, nacida para ser el Vaso de la Luz Verdadera, que se hizo carne por el linaje de David, nacida para ser Mi honor y Mi orgullo. El Espíritu Conmigo y con el Padre dijo:

“María llena de gracia, Nosotros estamos contigo. No te esconderemos ninguno de los secretos, Nuestro Aliento será tu aliento, emanación pura de Nuestra Gloria. María Nuestra imagen de Nuestra Bondad, Nosotros te damos Nuestra Paz en Tu Corazón. En este perfecto Corazón, Yo, el Hijo, triunfaré. Nuestro Corazón será Tu Corazón, un ardiente horno de amor divino. Nuestra Alma será Tu Alma, un augusto tesoro, un Paraíso para Nosotros. Nuestro Espíritu será Tu Espíritu. Sí, pues todo el que está unido a Nosotros es un espíritu con Nosotros”. […] Hoy, hombre, abre tu corazón, entonces todos los misterios que te parecían insondables te serán revelados por Mi Luz Divina, tres veces Santa, y entenderás quién es la Mujer adornada con el sol. Entonces, todo tu ser será levantado y tu corazón estará exaltado y extasiado cuando desaparezca el velo de tus ojos para ver el Bendito Corazón de los corazones benditos, el Más Santo de los santos, el Incomparable Corazón, ardiendo con amor ilimitado, un fuego encendido y tan brillante. […] Creación, este Gran Signo en el cielo, la Mujer adornada con el Sol, que detiene a los demonios paralizados de miedo, este Gran Signo que ilumina los cielos, aterrorizando a la Oscuridad, no es otro sino Mi Madre. (25.3.96)

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